Montejaque,
cuyo nombre, Monte-Xaquez significa "montaña
perdida", es de origen árabe como lo demuestran
sus intrincadas callejuelas.
Antiguamente parece que existió una alcazaba medieval,
con sus minaretes, desde donde se divisaba gran parte de
la serranía, y que desapreció completamente
quedando, hoy en día sólo su nombre en la
Finca del Castillo.
Al viajero, no se le puede escapar una visita a la iglesia
de Santiago el Mayor, construida a principios del s. XVI
y reformada durante el s. XVIII. Su principal estilo es
gótico tardío, del que se conserva la bóveda
de terceletes, que cubre el presbiterio.
Perderse
por las estrechas calles que componen esta población,
típicamente andaluza, es un verdadero placer, conservando
la vitalidad de un pueblo moderno, pero con unas profundas
raíces que nos hacen viajar a épocas pasadas.
Mezclarse
con sus tranquilos pobladores y conocer típicas historias
es algo que nadie debiera perderse.