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LOS BARRIOS

MOLINOS DEL RAUDAL

Al margen derecho de la A381 en dirección a Jerez, frente a la Venta El Frenazo se abre un camino rural que nos lleva hasta el inicio del cordel del Jaramillo a Tarifa, junto a la orilla del río Palmones. A la derecha, subimos la Cuesta de las Siete Fatigas, cuyo nombre hace idea de su perfil, para sortear el Cerro del Alcornoque, en cuya cima el necesitado descanso nos permite disfrutar de unas vistas espléndidas. Ya en la parte baja del cerro, nos encontramos con la Zona Recreativa Molinos del Raudal.

Acebuches maduros y una fresneda sana nos invitan al descanso en sus mesas y bancos rústicos, o al disfrute de un buen bocado preparado a la leña en los anafes instalados. Sin duda, lo que más llama la atención es la plácida presencia de los remansos del Raudal, que parece olvidar anteriores y cercanas turbulencias para acompañar con su frescor la estancia de los visitantes. Así, esta vía pecuaria, arcaica y multicultural ruta, hora camino de prehistorias, hora tramo esencial del V Itinerario Antonino entre Carteia y Baelo Claudia, o ruta de las últimas huidas árabes y vía trashumante, vuelve a sentir ese paso humano que tan proclive ha sido a dejarle su huella.

MONTE DE LA TORRE

Por la Carretera Vieja a Algeciras, a unos dos kilómetros del Puente Grande, nos encontramos el emocionante conjunto que componen cortijos y casas señoriales, bosques bien cuidados, vías pecuarias, un embalse y, sobre ellos, La Torre dando nombre y sentido a casi todo lo anterior.

El cortijo Almoguera y la casa señorial de la familia Larios, de fisionomía betusta entre decimonónica y funcional delatando su centenario origen, están condenados a consolidarse como una excelente oferta turística en la zona. Oferta en la que se unen al pequeño y tranquilizador embalse que, arropado por vías pecuarias y dos cerros bien arbolados, se nutre de las aguas de la Garganta del Prior, nacidas por entre los canutos del Hoyo Don Pedro. En el rellano que culmina el monte al que da nombre, rodeada de un hermoso bosquete de acebuches centenarios, se sitúa La Torre. Esta imponente construcción marcial se ha mantenido como la única torre vígia netamente árabe que se conserva aún en pié en la comarca, dominando todo el extenso territorio desde las aguas mediterráneas que bañan Gibraltar, hasta las mismas cimas de las sierras de Los Alcornocales.