En
opinión de muchos historiadores, Gaucín es
de origen romano, aunque no existan datos que puedan confirmarlo
y además, no se conoce que haya tenido otro nombre
que el actual, de claro origen árabe, como su calle
más antigua, construida a la sombra de un viejo castillo
del Aguila, con su morisco nombre de Arrabalete.
El
pueblo está situado en la vaguada que la Sierra del
Hacho, bajo el castillo, que tuvo un gran valor estratégico
ya que con Gibraltar, constituía la defensa de la
entrada por el Sur. Construido por los romanos, fueron los
árabes quienes dejaron más huellas en el recinto,
que conserva su pureza arquitectónica, de la que
se deduce la importancia que dieron a este baluarte, al
que dotaron de las poderosas defensas hasta hacerlo inexpugnable.
El
17 de septiembre de 1309, murió luchando contra los
musulmanes en las inmediaciones del castillo del Aguila,
en los Prados de León, don Alfonso Pérez de
Guzmán, señor de Niebla, Nebrija y San Lucar
de Barrameda, llamado Guzmán el Bueno. Único
dato fidedigno hasta que se produce la conquista por los
Reyes Católicos el 27 de mayo de 1485.
En
la villa permanecieron los musulmanes que quisieron con
sus propiedades, pero "en 1488 el rey don Fernando
el Católico dejó en el pueblo de Gaucín
una respetable guarnición, mas los habitantes cansados
del señorío de los cristianos, se confederaron
entre sí y mataron a los soldados. No les duró
mucho la alegría, pues los moros comarcanos, para
hacer ver que no tenían parte en este hecho y por
temor de ser castigados, se reunieron y cercaron Gaucín:
acudieron con nuevas gentes de Sevilla el marqués
de Cádiz y el conde de Cifuentes y recobrado que
hubieron la plaza, hicieron esclavos a todos los que no
pasaron a cuchillo".
Otro
hecho relevante y sangriento, ocurrió en la quinta
invasión del pueblo por las tropas napoleónicas,
de las seis que hicieron, el 8 de julio de 1810, asesinaron
a todos los habitantes que se encontraron a su paso, quemando
los archivos municipales y parroquiales.
El
monumento más importante que posee el pueblo es sin
duda el mencionado castillo del Aguila, hoy en ruinas; pero
no pueden pasar desapercibidas las rejas de balcones y ventanas,
muchas de ellas fabricadas en los siglos XVI y XVII.