El
enclave privilegiado de Cortes de la Frontera entre los
Parques Naturales de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales
lo convierten en uno de los lugares más deseados
durante los meses calurosos del verano. Toda esta masa arbórea
que rodea al municipio crea un microclima específico
que se caracteriza por el alto grado de humedad y aire frío,
sobre todo en invierno, y seco y cálido en verano,
época en la que podemos disfrutar de un agradable
refresco por las noches. Cortes se presenta al visitante
como un pequeño oasis en la Costa del Sol, por ello,
muchos lo eligen para pasar sus vacaciones veraniegas sin
padecer en exceso las altas temperaturas de los meses estivales.
Los
4.500 cortesanos se reparten en tres núcleos urbanos,
a saber, Cortes de la Frontera, como centro principal; El
Colmenar y la Cañada del Real Tesoro o la Estación
de Cortes, y entre todos forman un municipio que se une
en la celebración de su fiesta grande desde hoy hasta
el próximo domingo 20 de agosto.
El
origen de este municipio se remonta a los siglos XII y XI
antes de Cristo, con el paso de los fenicios que se asentaron
sobre su término al vencer a los tartesos. Pero el
núcleo más importante fue el romano, época
de la que data el nombre de Cortex, que significa coraza
o defensa. Romanas son las ruinas de la ciudad de Saeponia
y los restos de la ciudad conocida como "Cortes el
Viejo". Posteriormente, Cortex pasó a la circunscripción
de Sevilla en la época árabe; después
de Granada y finalmente de Ronda. Por último fue
conquistada por San Fernando en 1248, pero poco desués
y hasta 1485 volvió a manos árabes, que dejaron
importantes restos de su cultura como "La Torre de
Paso".
El actual enclave de la villa data de las postrimerías
del siglo XVII, por lo que su urbanística y principales
edificios obedecen a otros criterios más ordenados
y cuadriculados, distintos a la norma imperante en los pueblos
de la comarca, de arraigado trazado árabe.