La
Villa Vieja, testido mudo de un pasado marcado por asedios
y batallas, ha renacido ahora tras un arduo proceso de
reviltalización y consolidación arquitectónica.
En
estos tiempos de parque temáticos de cartón
piedra, nada más estimulante que un auténtico
e insólito viaje al pasado entre los muros de Castellar.
La
Villa Vieja se asienta sobre un cerro que se eleva unos
trescientos metros sobre los vellos del Guadarranque y
Hozgarganta.
En
la vega, junto a La Almoraima, se sitúa Castellar
Nuevo, inaugurado el 26 de julio de 1971.