El
hecho de que hayamos elegido la gastronomía como
principal reclamo turístico de nuestra zona no es
casual, está basado en una realidad; su riqueza,
su variedad, su magnifica y competitiva relación
calidad-precio, su sabor añejo, casero y tradicional,
la materia prima basada en productos naturales, las magnificas
ventas y otro tipo de restaurantes existentes, etc. De hecho
todos los fines de semana los numerosos establecimientos
dedicados a esta parcela reciben una gran cantidad de clientes.
Por ello hemos pensado que podemos aprovechar estos visitantes,
que son nuestros mejores embajadores, para impulsar el turismo
de la zona.
Se
pueden degustar las especialidades de la zona:
- Espárragos y tagarninas.
- Caracoles y cabrillas.
- Carne de caza menir: perdiz, conjo, liebre, pato, faisán,
etc
- Carne de caza mayor: venado, jabalí,etc
- Pollo y pavo del campo
- Derivados del cerdo: chicharrones, lomo en manteca, etc
- Repostería: piñonates, pestiños caseros,
etc
Las
razones de la riqueza gastronómica de la zona son
variadas, pero nos parece interesante y clarificante detenernos
en algunas de ellas.
En
primer lugar, hay que citar los productos naturales en la
que esta basada. Los hombres primitivos, allá entre
el paleolítico, el neolítico y la edad de
los metales, establecieron en esta zona, concretamente en
torno a la laguna de la Janda, una de las culturas más
ricas de España. La existencia de espárragos,
tagarninas, caracoles, cabrillas, perdices, conejos, liebres,
venados, etc. en abundancia, está en una de las causas
de que estos hombres prehistóricos se establecieran
aquí. Estos mismos productos naturales, complementados
con otros que el devenir histórico ha ido incorporando
como el faisán, los derivados del cerdo u otra incorporaciones
recientes, son los que componen la base de la gastronomía
benalupense.
La posición geográfica del pueblo lo convierte
en un verdadero cruce de caminos de la provincia. Su equidistancia
entre las tres principales ciudades de la provincia (Cádiz,
Jerez y Algeciras, aproximadamente a 60 kilómetros
de las tres), han hecho que las ventas tradicionales proliferarán
por la zona. Estas ventas, de inmensa tradición,
siguen vendiendo a sus clientes los mismos productos gastronómicos
de siempre. Eso sí la clientela ha cambiado. Los
arrieros, los contrabandistas, los conductores de ganado,
etc. han sido sustituidos por ávidos "domingueros"
(sin el menor carácter peyorativo) y otros tipos
de turistas y comerciantes, que les encanta venir a comer
a la zona.
Esta tradición "ventera" se conserva y
muchos de esos establecimientos llevan muchos años
sirviendo las mismas comidas en las mismas instalaciones
y con el mismo mobiliario. Establecimientos como la venta
del Soldado, la Venta Enrique o los Molinos merecen la pena
ser visitados exclusivamente por la ubicación y lo
tradicional de la construcción de su establecimiento.
Si a ello le añadimos el encanto natural de los pinares,
de los saltos de agua o el valor paisajístico, no
hay duda, ¡Tienes que venir a comer!
Estos establecimientos no sólo sirven comida, muchas
veces son verdaderos "hipermercados" pequeños,
donde se vende desde lejía hasta latas de atún.
Ahora, como hace muchos años, entre semana también
sirve de avituallamiento del poblamiento disperso de zonas
como las Lagunetas, los Badalejos, la Yeguada o Cucarrete.
El desarrollo económico de la zona es bajo y la explotación
turística (salvo las comidas de los fines de semana)
es nula. Con todas esas circunstancias se comprenderá
que el precio de las comidas resulta más que asequible.
Esbozadas algunas de las razones que explican la riqueza
gastronómica, nos queda describir, aunque sea muy
brevemente ya que podéis encontrar información
más amplia de las comidas típicas en el apartado
dedicado a los itinerarios y a establecimientos concretos,
los platos más típicos. Como ya hemos dicho
esta gastronomía se basa en los productos naturales
de la zona y por ello la oferta está condicionada
por la estacionalidad de su recolección, aunque la
mayoría se pueden consumir durante todo el año,
es más apropiado comer cada producto en su época
concreta.
Podemos
empezar este breve repaso con la carne de caza. El venado,
los filetes están exquisitos, la perdiz o el faisán
en salsa de cebolla y vino o con arroz hay que probarlos.
Los pajaritos fritos también o en guiso. La tortilla
de espárragos o en revuelto, los caracoles o las
cabrillas en salsa de tomate, el potaje de tagarninas, con
su "pringa" claro está, o el morcón
o el lomo de cerdo en manteca, son otros platos por los
que merece la pena venir un día a comer a Benalup-Casas
Viejas.