Es
un sencillo y tranquilo rincón de la Sierra de Cádiz,
donde se plasma toda la grandeza de sus gentes, riqueza
histórica y costumbres arraigadas.
El
nombre está compuesto del artículo "al"
y el lexema "gar" que significa concavidad o cueva
en árabe. Este sustantivo puede deberse a la cantidad
de cuevas que existen en sus proximidades.
El
nombre más antiguo de esta Villa es el de Santa María
de Guadalupe, y fue fundada por Domingo López de
Carvajal, vizconde de Carrión y marqués de
Atalaya Bermeja. Su antigüedad es de 1773. Dicho noble
adquirió las tierras del Ayuntamiento de Jerez por
155.000 ducados.
Se
dice que dicha fundación la realizó para cumplir
una promesa que realizó cuando en uno de sus viajes
entre México a España, le sorprendió
una gran tormenta, prometiendo que si sobrevivía
fundaría un pueblo en lo más intrincado de
la Sierra Gaditana.
La
donación se estableció con arreglo al reparto
de 25 pobres de solemnidad reclutados entre las poblaciones
de Bornos, Ubrique, Benaocaz y Villaluenga del Rosario,
en la que los favorecidos habrían de abonarle al
fundador solamente la octava parte del producto anual.