Los
orígenes del pueblo se remontan a épocas remotas,
como lo atestiguan diversos restos encontrados tanto en
el cerro donde se levanta la iglesia parroquial como en
otros lugares de las cercanías.
Tarnisa,
que así se llamaba Mijas en tiempos de los romanos,
debió ser un núcleo relativamente próspero,
sobre todo si se tiene en cuenta su cercanía a la
calzada que unía Málaga con Cádiz.
Mijas
fue conquistada en fecha muy temprana (714) por Abdalaziz,
hijo del caudillo Muza, mediante un pacto con los pobladores
hispanogodos.
Durante
la rebelión del muladí Omar Ben Hafsun (finales
del siglo IX y principios del X), Mijas perteneció
sucesivamente al emirato y a los seguidores del rebelde.
Reconquistada
tras la toma de Málaga por las tropas cristianas
(1487), obtuvo el título de villa en el reinado de
Carlos I por haber permanecido fiel al emperador durante
la rebelión de los comuneros.