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LA
LINEA DE LA CONCEPCIÓN
BUNKERS
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En
los primeros años de la II Guerra Mundial, España
llevó a cabo la fortificación de la zona del
Estrecho de Gibraltar. Estas labores fueron de gran intensidad
en los alrededores de la colonia británica, donde el
número de búnkers ascendería a 498.
Con
la derrota de Francia, la conquista del Peñón
se convertía en una cuestión prioritaria para
Alemania en su objetivo de alcanzar la derrota de Gran Bretaña.
La amenaza real de una acción militar de la Wehrmacht
contra la Roca hizo que los trabajos de fortificación
iniciados en el istmo se contasen entre las numerosas preocupaciones
que, en ese momento, reconcomían a los jefes militares
británicos.
En
el otoño de 1940 y la primavera de 1941, los alemanes
estuvieron a punto de lanzar la llamada "Operación
Felix" para tomar Gibraltar. Las posibilidades de ponerla
en marcha se fueron al garete en la conocida entrevista que
Franco y Hitler tuvieron en Hendaya pero, en esos meses, las
obras fueron repetidamente observadas y visitadas por los
oficiales germanos enviados por el alto mando para prepararlas.
Al
mismo tiempo que se sucedían los fracasos del ejercito
alemán en Rusia, los búnkers del istmo fueron
dejando de aparecer como el posible parapeto de una fuerza
de invasión alemana para quedar solo como una simple
precaución defensiva frente a una acción de
los aliados contra España.
Cuando
en Noviembre de 1942 y apoyándose en Gibraltar, estos
llevaron a cabo la Operación Torch, desembarcando en
Africa del Norte, uno de los mayores temores del general Eisenhower
era los efectos que podría tener la reacción
que los españoles pudieran desencadenar contra el aeródromo
gibraltareño desde sus posiciones en el istmo.
Con
la derrota de Italia en 1943 se alejaría del estrecho
una guerra que terminaría dos años después.
Parte de aquellos búnkers permanecen todavía
en las arenas del istmo.
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