Fuengirola
es uno de los municipios más turísticos de
la Costa del Sol oriental. Sus casi once kilómetros
cuadrados se extienden por la costa entre los municipios
de Benalmádena y Mijas.
Los
límites del término municipal son el arroyo
del Jardín al nordeste y la desembocadura del río
de su mismo nombre al suroeste. En el extremo norte el paisaje
es alomado y allí donde no hay urbanizaciones está
cubierto de monte bajo. La ubicación privilegiada
en la Costa del Sol han transformado su fisonomía
de pueblo de pescadores en un municipio turístico
con una amplia oferta de ocio y restauración en calidad
y cantidad. A esta oferta pertenece el Puerto Deportivo
de Fuengirola, en el que ondean banderas de los cinco continentes,
y por la noche se abren las puertas de los bares para acoger
una de las marchas más saludables de la Costa del
Sol.
El
origen del topónimo de Fuengirola parece ser castellano.
Su etimología no guarda relación alguna con
la designación romana Suel o árabe Sohail,
sino con la existencia de unas fuentes que abastecían
de agua a los navegantes.
Los fenicios establecieron un asentamiento que los estudiosos
sitúan en las cercanías de la colina sobre
la que los romanos levantarían posteriormente el
castillo, que llamaron Suel y que, al poco tiempo, se convierte
en símbolo de la villa. Éste fue un enclave
importante en la línea defensiva de la costa contra
las incursiones piratas. Desde la carretera se aprecian
sus restos sobre la colina que domina la desembocadura del
río Fuengirola.
En
el año 53 de nuestra era recibe el título
de municipio, adquiriendo cierta importancia en la Bética.
Prueba de ello, son los restos de las termas romanas de
Torreblanca, restos de calzadas romanas, Cañada Real,
y el hallazgo de piezas de mármol procedentes de
las canteras de Mijas con las que se levantó un monumento
en forma de templo en la plaza de Castilla de Los Boliches.
Antes que los árabes llegaron los visigodos, pero
su paso por Fuengirola fue más que nada anecdótico.
A partir del siglo VIII se consolida la presencia árabe
en la zona confirmada por la necrópolis hallada junto
a las termas de Torreblanca. De esta época deriva
el nombre de Sohail, deformación fonética
del Suel latino. Durante la dominación árabe
fue destruida por un asalto de las hordas vikingas en el
858. La población se refugió en Mijas. No
es hasta mediados del siglo X, cuando Abderramán
III, el omeya cordobés, reconstruye la fortaleza
y el núcleo urbano, obra que volvió a caer
en las manos de los cristianos que tomaron la ciudad en
1487. Desde entonces se refuerza la defensa costera.
En
el siglo XVIII el castillo fue reconstruido con el fin de
evitar el fuerte contrabando que azotaba la zona. A partir
del siglo XVIII, la población cobra importancia como
centro de aprovisionamiento de los barcos que se dirigían
al Estrecho de Gibraltar. Es entonces cuando toma el nombre
definitivo de Fuengirola, derivado de "girona",
embarcación genovesa dedicada al boliche, cuya presencia
era muy frecuente en este puerto malagueño. El término
"boliche" ha quedado en el anejo de Santa Fe de
Los Boliches, hoy prácticamente unido al núcleo
de Fuengirola.