Los
bástulos fueron los que primero se asentaron en la
zona, y posteriormente los fenicios construyeron una factoría
que sería la base de la futura Suel. Más tarde,
los cartagineses se adueñaron del poblado hasta la
llegada de los romanos. Es de esta dominación de
la que se conservan más vestigios.
Fundaron
en el lugar una gran ciudad, el Municipio Suelitano, con
la categoría de federada con Roma, manteniendo así
la libertad de sus moradores, sus leyes y el derecho a nombrar
sus magistrados, de lo que se da noticia en la inscripción
de la estatua que levantaron a Neptuno Augusto. Estaba situada
sobre la vía Augusta, de cuya calzada se observan
restos en el sitio llamado Cañada Real.
En
el siglo V, población y fortaleza fueron destruidas
por los silingos. De sus ruinas se apoderaron los godos
y más tarde los musulmanes, que la llamaron Sohail,
nombre que perduró hasta el siglo XVIII y hace referencia
a una estrella de la constelación austral de Argos,
el Canopo latino, que sólo se ve, dentro de la península
ibérica, desde su castillo.
En
912, Abderraman III mandó reconstruir la fortaleza,
que alcanzó su máximo esplendor en la época
de los reyes de taifas. En este castillo Yucef I de Granada
pactó con Enrique II de Castilla, en 1340, las treguas
para el fomento del comercio.
El
7 de agosto de 1487, tras un ataque por tierra y mar, se
rindieron castillo y población Fernando el Católico,
concediéndosele los mismos fueros que tenía
Estepona.
En
el siglo XVII se cambió el nombre de Sohail por el
de Fuengirola, debido a los bolicheros de los genoveses
llamados gironas que venían a estas costas por la
abundancia de pesca.