Pinturas
rupestres, dólmenes, armas de piedra y otros objetos
avalan unos orígenes prehistóricos, con vestigios
procedentes de épocas posteriores en tiempos de fenicios,
cartagineses y romanos materializados en necrópolis
y templos de las deidades antiguas.
Roma es la cultura que más huella ha dejado en Tarifa,
al existir por aquel entonces nada menos que tres ciudades:
Iulia Ioza (actual Tarifa), Mellaria (Casas de Porro) y
Baelo Claudia (Bolonia), así como 10 factorías
conserveras.
Con la llegada de los árabes de Tarik Ben Malek nació
el nombre de Tarifa y se constituyó Al-Andalus, todo
ello en un paseo de los árabes.
Casi 600 años después, en 1292, Sancho IV
cobró la ciudad para los castellanos, aunque los
musulmanes no cejaron en su lucha; en 1293 pusieron cerco
a Tarifa, dándose el mitificado suceso por el que
su defensor adquirió el sobrenombre de Guzmán
El Bueno: negarse a entregar la fortaleza a cambio de la
vida de su hijo, prisionero del enemigo.
Ello le valió a Don Alonso el Ducado de Medina Sidonia
y el señorío de buena parte de las tierras
de la provincia.