El
Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate
comprende los montes "Dunas de Barbate" y "Breñas
Alta y Baja", más una franja marina paralela
a la costa de una milla marina de anchura y las Marismas
del río. Las zonas protegidas abarcan 3.797 Ha distinguiéndose
cinco ecosistemas básicos con un alto valor ecológico:
1.
Un acantilado a 100 m sobre el nivel del mar que se extiende
desde la playa de Hierbabuena hasta Los Caños de
Meca
2. Al borde del acantilado nos encontramos con el pinar,
extenso bosque de pino piñonero, algún pino
carrasco y denso matorral mediterráneo.
3. Sistemas dunares.
4. Ecosistema marino, son 940 Ha que incluyen una zona de
fondos rocosos desprendidos del acantilado.
5. Marismas del río Barbate, importante enclave de
apoyo para el tránsito de aves desde las dos bahías
gaditanas y zona de descanso en las rutas migratorias.
El parque está bastante cuidado y despejado de malezas
para evitar incendios y mejorar el crecimiento y desarrollo
de los árboles y arbustos y en general se puede decir
que el bosque goza de muy buena salud.
La
fauna es la propia de un ecosistema mediterráneo-oceánico.
Lo más notorio son las aves tanto marítimas
como de interior. La primera está representada por
varias especies de gaviotas, grajillas y la única
colonia de garcillas bueyeras de todo el litoral. En el
interior son comunes las rapaces: cernícalos , halcones
y lechuzas , así como
numerosos insectívoros. Es habitual oír el
canto del cuco.
El
parque alberga mamíferos menores como conejos, liebres
y otros roedores. El principal depredador observado es el
zorro.
Existen
también poblaciones de camaleón, lagarto ocelado
y varias especies de lagartijas.
La fauna costera ha sufrido un evidente retroceso durante
los últimos años. A principios de los 90 era
muy habitual encontrar pulpos, sepias, centollos, necoras,
cangrejos... y todo tipo de peces. Hoy las poblaciones de
estas especies ha descendido de forma alarmante y ya es
muy raro toparse con cualquiera de los animales mencionados.
Existen determinadas zonas del parque que se encuentran
en mejor estado por su menor exposición al turismo,
pero la sobre pesca y la presión permanente de los
mariscadores están reduciendo alarmantemente la riqueza
faunistica de la zona hasta la casi total esquilmacion.
Serie conveniente el establecimiento de un paro biológico
que permitiese la recuperación de las poblaciones
y el reequilibrio del ecosistema marino, cuyo estado es
realmente preocupante.
El
pinar constituye un buen ejemplo de bosque y matorral mediterráneo.
El árbol característico es el pino piñonero,
que cubre casi toda la extensión del parque aunque
también existen pequeños núcleos de
eucaliptos y pino carrasco. Otras especies vegetales muy
comunes son la sabina, el enebro, la jara, el romero, lavanda
... La combinación de olores tanto en días
lluviosos como en épocas calurosas es intensa y peculiar.
La variedad de especies se completa con la interesante flora
que crece en las zonas húmedas de los manantiales
formada por musgos y otras pequeñas plantas cuya
existencia parece increíble a pocos metros de la
orilla. Hay que destacar también la flora marina
y en particular las praderas de posidonia que se extienden
a lo largo de la costa.
El
parque está bastante cuidado y despejado de malezas
para evitar incendios y mejorar el crecimiento y desarrollo
de los árboles y arbustos y en general se puede decir
que el bosque goza de muy buena salud.
La fauna es la propia de un ecosistema mediterráneo-oceánico.
Lo más notorio son las aves tanto marítimas
como de interior. La primera está representada por
varias especies de gaviotas, grajillas y la única
colonia de garcillas bueyeras de todo el litoral. En el
interior son comunes las rapaces: cernícalos , halcones
y lechuzas , así como numerosos insectívoros.
Es habitual oír el canto del cuco.
El
parque alberga mamíferos menores como conejos, liebres
y otros roedores. El principal depredador observado es el
zorro.
Existen
también poblaciones de camaleón, lagarto ocelado
y varias especies de lagartijas.
La fauna costera ha sufrido un evidente retroceso durante
los últimos años. A principios de los 90 era
muy habitual encontrar pulpos, sepias, centollos, necoras,
cangrejos... y todo tipo de peces. Hoy las poblaciones de
estas especies ha descendido de forma alarmante y ya es
muy raro toparse con cualquiera de los animales mencionados.
Existen determinadas zonas del parque que se encuentran
en mejor estado por su menor exposición al turismo,
pero la sobre pesca y la presión permanente de los
mariscadores están reduciendo alarmantemente la riqueza
faunistica de la zona hasta la casi total esquilmacion.
Serie conveniente el establecimiento de un paro biológico
que permitiese la recuperación de las poblaciones
y el reequilibrio del ecosistema marino, cuyo estado es
realmente preocupante.