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Al
igual que las aguas minero-medicinales de los balnearios,
el agua de mar ha sido utilizada con fines terapéuticos
desde la antigüedad. Es lo que cada día más
personas conocen como talasoterapia, que favorece la recuperación
de energía y frena algunas de las alteraciones propias
del envejecimiento. El agua de mar aporta al organismo elementos
minerales como el yodo, azufre, calcio y magnesio.
La
algoterapia es otra de las terapias empleadas en estos centros,
con el fin de obtener los máximos beneficios que puede
aportar el mar a la salud y belleza del ser humano. Las algas
tienen un alto contenido de carbohidratos, proteínas,
vitaminas y minerales.
En
Andalucía, concretamente en la Costa del Sol, existen
dos centros de talasoterapia muy prestigiosos: el de Louison
Bobet, en Mijas Costas; y el Centro de Talasoterapia, Revitalización
y Belleza de la Costa del Sol, en Torremolinos. El primero
debe su nombre al ciclista francés ganador de tres
tour de Francia que descubrió los efectos beneficiosos
del agua de mar, tras sufrir un grave accidente de tráfico;
y fue el primer centro de este tipo creado en España.
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