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Centros
situados a pie de manantial, que disponen de aguas minero-medicinales
declaradas de utilidad pública, con servicio médico
e instalaciones especializadas. Establecimientos terapéuticos
en los que se aplican diferentes tratamientos termales que
no son indicados para todo tipo y clase de persona. Deben
abstenerse de estos tratamientos quienes sufran enfermedades
infecciosas activas, insuficiencias hepáticas o renales,
procesos tumorales malignos, hipertensión arterial
grave,
Por eso, lo mejor es consultar con un médico
antes de someterse a una cura termal.
Las
propiedades de las aguas de cada balneario no siempre son
las mismas y, por tanto, tampoco son adecuadas para el tratamiento
de las mismas patologías. En cualquier caso, es conveniente
tener claro que todos estos tratamientos no curan ninguna
enfermedad, aunque eso sí: cuidan, alivian y previenen
trastornos nerviosos como la depresión o el estrés
y problemas de locomoción, respiratorios o digestivos,
entre otras diversas afecciones.
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