Estimados
amigos
Para
mí supone una enorme satisfacción
que, desde las páginas de esta revisita conmemorativa
del 50º Aniversario del Museo Taurino "Pepe
Cabrera", se me haya ofrecido la oportunidad
de dirigirme a los amantes de la Tauromaquia. Un
mundo que, superando las siempre pobres simplificaciones,
se nos muestra apasionadamente complejo, con ritual
y mitología propia, con eruditos de solera
y recias tradiciones que hunden sus raíces
en lo más profundo del ser humano.
El juego eterno: en el centro el toro y frente a
él el hombre que juega a ser Dios templando
y mandando. Complicada tarea la de intentar recoger
todas las esencias de un crisol donde la fiesta
y el mito, la muerte y la belleza, el arte y la
lucha ancestral, se mezclan para componer una de
las manifestaciones culturalmente más genuinas.
Y éste es, nada más y nada menos,
el milagro que Don José Cabrera consiguió
dando vida a su Museo Taurino, un museo cuyos fondos
son la admiración de los aficionados, el
disfrute de los entendidos y un claro motivo de
orgullo para nuestra ciudad Hoy son sus hijos los
que se encargan de dar continuidad a la labor que
Don José Cabrera iniciara hace medio siglo,
una labor imposible de explicar sin utilizar palabras
como pasión o perseverancia, una labor hoy
traducida en la realidad de un museo que puede competir
con ventaja con los mejores de su clase y al que,
desde aquí, no puedo sino augurar un espléndido
futuro.
A.
Escuadra
>>CRÍTICAS>>