Es
el templo más antiguo de Ubrique, su construcción
se inicia a comienzos del siglo XVI, aunque luego ha sufrido
bastantes modificaciones durante los siglos posteriores. Originariamente
fue una ermita, aunque desde la reforma del siglo XVII desempeñó
la función de templo parroquial. Su iglesia es de una
sola nave cubierta por bóveda de cañón
y de media naranja en la cabecera. En su interior se veneran
las imágenes de San Antonio y San Nicolás, de
gran devoción popular. Sin
duda alguna, su airosa espadaña ha quedado convertida
en el símbolo distintivo de la ciudad, con amplia base
cuadrada en la que aparecen tres vanos de medio punto, y dos
cuerpos superiores articulados por pilastras, el primero con
el reloj y el segundo con el cuerpo de la campana coronado
por un frontón curvo.
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