Levantada
en 1801 gracias a D. Pedro Romero y diseñada por el arquitecto
neoclásico Miguel de Olivares, está emparentada
estéticamente con las obras arquitectónicas de
Torcuato Benjumeda. Su estructura se resuelve como una rotonda
con fuertes pilares, arcos de medio punto sobre los que descansa
una media naranja.
Su
fachada manifiesta los elementos más representativos
de la corriente academicista gaditana con pares de pilastras
con capiteles jónicos, de cuyas volutas penden guirnaldas
florales; sobre ellas de cansa un sobrio entablamento rematado
por un frontón triangular con óculo en su tímpano.
Recientemente ha desempeñado funciones de biblioteca
municipal y escuela taller.