Con
la expansión demográfica de Ubrique en la segunda
mitad del siglo XVIII surge la necesidad de dotar al mismo de
una iglesia más amplia, que se construye en 1773, con
la severidad característica del incipiente neoclasicismo.
Su
planta es basilical, con tres naves longitudinales, separadas
por robustas columnas tos canas y arcos de medio punto. La
nave central cubierta con bóveda de cañón
y de aristas en las naves laterales. Las tres naves terminan
en tres capillas cubiertas por cúpulas semiesféricas
sobre pechinas, decoradas con pinturas murales, comunicadas
entre sí, de las que la central es la capilla mayor
en la que destacamos su retablo mayor, de sencilla estructura,
realizado en 1940, presidido por un crucificado, obra del
imaginero sevillano Castillo Lastrucci.
El
retablo de la capilla sacramental está presidido por
la representación de la Virgen con el Niño (Virgen
de la O) realizada por el escultor Jerónimo Hernández
en 1575, policromada por Álvaro de Ovalle en 1576,
que fue traída en 1937 desde la localidad Sevillana
de Carmona, para cuya Iglesia del Salvador fue concedida y
en la que permaneció tres siglos y medio.
En
el exterior destacamos la fachada y portada principal, colocada
en uno de sus muros laterales, así como su torre, de
planta ochavada y coronada por un chapitel apiramidado.
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