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diversos autores como el restaurador Carlos Gómez de
Avellaneda, la más antigua de las iglesias tarifeñas,
Santa María, puede ser definida como una construcción
gótico-mudéjar, al encontrarse en ella en sintonía
características propias de estos dos estilos artísticos
bajomedievales.
El templo se levanta sobre la parte más vieja de la
ciudad, en plena Almedina, junto al costado oriental del castillo.
Es muy posible que allí mismo se levantase en la Antigüedad
un templo clásico, tal vez púnico pero más
posiblemente romano, del que quedaron algunos restos como
los tramos de columnas situadas en doble juego a ambos lados
del arco de entrada al Presbiterio o Altar Mayor.
Más probable es su pasado como mezquita islámica,
un extremo que parece querer demostrar su situación
en plena medina, la orientación de su puerta de entrada
situada en la fachada norte, la dimensión y proporciones
de su planta y algunos elementos decorativos como un canecillo
de lóbulo y tres fragmentos de una tabla pertenecientes
a un alicer.
En cuanto al formato exterior, la edificación presenta
un aspecto muy sencillo, su fachada de cabecera está
unida al edificio del Ayuntamiento, la de los pies presenta
la existencia de dos contrafuertes, la fachada sur o de la
Epístola se sitúa a pocos metros de la muralla
y la norte o del Evangelio mira hacia la plaza de Sta. María.
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