Del
antiguo Convento sólo se conservan la Iglesia y el huerto
de la primitiva edificación, fechada en 1.585.
La
Iglesia es de tres naves; la central se cubre con bóveda
de cañón, con lunetos y fajones, que se apoyan
sobre un entablamento con cornisa volada sobre pilastras dobladas
decoradas en su fuste con placas de yeso. Las pilastras se
adosan a pilares cuadrangulares sobre los que se voltean los
arcos de medio punto que separan la nave central de las laterales,
actualmente cegados, ya que éstas se han compartimentado
en celdas.
La
fachada consta de tres calles de mampostería divididas
por pilastras de ladrillo. La portada es de piedra con arco
de medio punto de rosca moldurada y jambas de casetones. La
clave lleva motivos vegetales y en las enjutas decoración
de punta de diamante. El arco está enmarcado por pilastras
cajeadas con capiteles acanalados rematados por pirámides.
En el lado derecho de la fachada se sitúa la torre
octogonal de ladrillo revocado que imita sillería de
piedra.
De
los bienes muebles que conserva cabe mencionar el relicario
de plata dorada con incrustaciones de piedras preciosas que
contiene la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús,
del siglo XVII.
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