Data
del s. XVII. Del antiguo convento construido en el lugar que
ocupó Fernando el Católico, destruido en la
Guerra de la Independencia, reconstruido y luego abandonado
y convertido en parte en cementerio, sólo se conserva
la iglesia de estilo gótico-mudéjar.
Lo más interesante es la portada de estilo isabelino
en piedra berroqueña, decorada con hojas y tallos,
cordones y escudos.