Palacete
modernista, construido a inicios del siglo XX, que se ubica
en la cornisa del Tajo en pleno corazón del Conjunto
Histórico de Ronda. Sus jardines tienen un gran interés
debido a su emplazamiento, pues se convierten en un auténtico
balcón de la Serranía. Perteneció a la
familia de los Granadinos que lo cedieron en últimas
voluntades a la Congregación Salesiana, como casa de
reposo para sacerdotes ancianos y enfermos de la Orden.
Conserva
un bello patio decorado con azulejería de evocación
nazarí y una muy completa colección de cerámicas
regionales. En su interior destacan los tapices del siglo
XIX y su mobiliario en madera de nogal.