Fue
levantado en el primer tercio del siglo XVIII por los carmelitas
descalzos, que escogieron un paraje bellísimo entre alcornoques
y quejigos para su retiro monacal.
La
edificación, que sobresale esplendorosa en un claro
del bosque, se estructura en un cuadrado con dos añadidos
diagonalmente opuestos. Uno es un zaguán cuadrangular,
que corresponde al pórtico o entrada principal. El
otro, un curioso cobertizo de dos plantas.