El
castillo de Montemayor, cuya construcción es anterior
a la de Benahavís, fue durante muchos años lugar
ansiado por las facciones militares de la época. Su elevada
instalación permitía dominar desde más
de cien kilómetros de playa y aún el litoral africano,
lo que, para una época en que la piratería y las
invasiones eran moneda de cambio común, resultaba enormemente
útil.