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MUSEOS - PATRIMONIO CULTURAL

TARIFA

CUEVA DEL MORO

La Cueva del Moro representa el Santuario Paleolítico más meridional del continente europeo. En su interior se encuentran grabados de caballos, junto con otros signos y pinturas rupestres de color rojo.

Las figuras más antiguas, descubiertas por Lothar Bergmann, tienen una edad de unos 20.000 años (Solutrense) y son incluso más antiguas que las pinturas rupestres de bisontes de la mundialmente famosa Cueva de Altamira.

La Cueva del Moro es un abrigo de grandes dimensiones que consta de dos pisos superpuestos formados por el efecto de la erosión y la corrosión de la roca.

Estos procesos de naturaleza física y química son el resultado de varios factores (agua, viento, calor, frío, vida animal y vegetal, etc.) y son los predominantes en la génesis de cavidades en las areniscas silíceas de las sierras del Campo de Gibraltar (Areniscas del Aljibe).

Las rocas, que están constituidas por arenas finas y granos de cuarzo más o menos gruesos, se caracterizan por la ausencia de caliza. La cementación en general es silícea (silicatos deleznables), observándose también cementaciones por óxidos de hierro.

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Por encargo de la Junta de Andalucía M. Mas Cornellà y S. Ripoll López de la UNED (Madrid) realizaron en 1995 los primeros estudios del arte rupestre de esta cueva. Los resultados se publicaron aquel mismo año en Trabajos de Prehistoria. En estos se confirmaron la existencia de las figuras encontradas por Bergmann y la antigüedad del hallazgo.

En los meses siguientes, durante la elaboración de la topografía y en plena lucha por conseguir la protección del lugar, Lothar Bergmann descubre más grabados. Los científicos de la UNED no se habían fijado en la existencia de varias otras figuras.

En 1996 Bergmann publica en la revista de Estudios Campogibraltareños la existencia de nuevas figuras. También informa a la Consejería de Cultura sobre la falta de estudios multidisciplinares más profundos y recalca la necesidad de la protección del abrigo, así como de un estudio de posibles efectos segundarios que dicha intervención pueda ocasionar en el soporte físico.

A pesar de la importancia del yacimiento, el abrigo quedó sin protección y sufrió en los años siguientes daños irreparables a causa de excursionistas incontrolados. Tampoco se realizó ningún otro estudio.

Tres años más tarde, el 7 de junio de 1999, Bergmann empieza un encierro en la cueva. Es en el tercer día de encierro, el 9 de junio, cuando se consigue la meta: Llegan los materiales para las rejas y comienzan los trabajos de protección del arte rupestre de la cueva. Gracias a esto todavía queda algo para investigar en este singular yacimiento.

El 17 de junio de 1999 la entonces Consejera de Cultura, Dª Carmen Calvo, compareció ante el Parlamento Andaluz, señalando que esto es una obra de emergencia y "lo que más preocupa ahora es el proyecto de investigación a llevar a cabo en esta cueva". (Sevilla, 17-06-99 (EUROPA PRESS))

Por encargo de la Junta de Andalucía M. Mas Cornellà y S. Ripoll López de la UNED (Madrid) realizaron en 1995 los primeros estudios del arte rupestre de esta cueva. Los resultados se publicaron aquel mismo año en Trabajos de Prehistoria. En estos se confirmaron la existencia de las figuras encontradas por Bergmann y la antigüedad del hallazgo.

En los meses siguientes, durante la elaboración de la topografía y en plena lucha por conseguir la protección del lugar, Lothar Bergmann descubre más grabados. Los científicos de la UNED no se habían fijado en la existencia de varias otras figuras.

En 1996 Bergmann publica en la revista de Estudios Campogibraltareños la existencia de nuevas figuras. También informa a la Consejería de Cultura sobre la falta de estudios multidisciplinares más profundos y recalca la necesidad de la protección del abrigo, así como de un estudio de posibles efectos segundarios que dicha intervención pueda ocasionar en el soporte físico.

A pesar de la importancia del yacimiento, el abrigo quedó sin protección y sufrió en los años siguientes daños irreparables a causa de excursionistas incontrolados. Tampoco se realizó ningún otro estudio.

Tres años más tarde, el 7 de junio de 1999, Bergmann empieza un encierro en la cueva. Es en el tercer día de encierro, el 9 de junio, cuando se consigue la meta: Llegan los materiales para las rejas y comienzan los trabajos de protección del arte rupestre de la cueva. Gracias a esto todavía queda algo para investigar en este singular yacimiento.


El 17 de junio de 1999 la entonces Consejera de Cultura, Dª Carmen Calvo, compareció ante el Parlamento Andaluz, señalando que esto es una obra de emergencia y "lo que más preocupa ahora es el proyecto de investigación a llevar a cabo en esta cueva". (Sevilla, 17-06-99 (EUROPA PRESS))