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Situada
en el monte Calamorro a 500 metros sobre el nivel del mar,
fue durante el período Solutrense del Paleolítico
Superior, un pequeño santuario que probablemente estuvo
en uso hasta el neolítico.
El
hallazgo de la cueva tuvo lugar en 1969, cuando un vecino
de la localidad informó del descubrimiento. Dos años
mas tarde, M. Giménez Gómez y J. Fortea Pérez
realizaron los estudios pertinentes, cuyos resultados desvelaron
la presencia en su interior de pinturas distribuidas a lo
largo de toda la cavidad.
El
tema central, esta formado por un bóvido acéfalo
junto a unos puntos negros que responde, según los
especialistas, a un esquema clásico dentro del arte
paleolítico. El resto del santuario contiene pinturas
ideomorfas plasmadas en cinco paneles y distribuidos según
un esquema convencional que, sin lugar a dudas encierran un
significado.
Los
especialistas de hoy en día sostienen que, las teorías
aplicadas por los grandes investigadores como Breuil o Leroi-Gourham
son aún sistemas a de tener en cuenta aunque también
se deben considerar las múltiples teorías acerca
de sus significados, como podría ser la pedagogía
cinegética, la magia simpática, el totemismo,
el arte por el arte etc. Hace una década, uno de los
vestigios más emblemáticos y enigmáticos
de Benalmádena, la Cueva del Toro, sufrió la
agresión de unos desaprensivos.
Los
graffitis proyectados sin escrúpulos en su interior,
ocasionaron daños importantes sobre unas pinturas rupestres
que, durante mas de 15.000 años, habían permanecido
incólumes.
Actualmente,
por iniciativa del alcalde y de la concejala de Cultura, se
han adoptado las medidas cautelares para evitar situaciones
riesgo de pérdida del bien cultural y se ha iniciado
un proyecto coordinado por el arqueólogo municipal,
para realizar un diagnóstico del estado de conservación
y propuesta de tratamiento.
Dirección:
Monte Calamorro
Población: Benalmádena
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