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La
cocina local se destaca por su marcado carácter
serrano y podemos hablar de conejo a la rondeña,
sopa de alcachofas, gazpacho a la serrana, cochifrito
de borrego, lomo relleno de piñones, guisos con
pata de cerdo.
Además,
tenemos las migas rondeñas, aderezadas con chorizos
de la tierra, huevos con migas, perdiz a la rondeña,
tortilla al estilo de Ronda y truchas a la serrana.
Y
en el capítulo de las sopas gozamos de una gran
variedad entre las que están los caldos de calabaza
y la de castañas de la sierra, y tampoco podemos
olvidar la exquisita chacinería, célebre
por su calidad, así como el amplio recetario
cuyo ingrediente principal es la castaña.
Y
en cuanto a la repostería cabe destacar las yemas
del tajo, así como la repostería elaborada
en algunos conventos de clausura (mercedarias y franciscanas).
Territorialidad
y pureza de la leche: pastoreo de cabras caprichosas
sobre una vegetación autóctona y variada;
meticulosidad y cariño en la elaboración;
sabia y sosegada maduración en la penumbra...
son factores determinantes de un amplio surtido de quesos
que ofrecen bouquets y aromas desde los más suaves
o lácteos, a los de más personalidad e
intensos, sin tiempo determinado para su degustación.
EnRonda,
donde se conjugan los mejores olivares con las más
modernas técnicas de extracción, se obtiene
un aceite puro, de muy baja acidez, dorado con ligeras
tonalidades verdosas, neto al paladar y de gran fragancia.
Un verdadero "dorado" de la Serranía.
Además
de variedad y riqueza, nuestros húmedos y tupidos
bosques albergan el manjar de los dioses: la seta. Boleto,
rovellón, chantarella, morilla, champiñón
silvestre... Extraordinaria exquisitez nacida de la
tierra.
Muchos
otros productos de nuestra naturaleza como las hortalizas
frescas y biológicas, legumbres, frutos, espárragos
trigueros, tagarninas, caracoles, carnes de caza, etc...
se nos ofrecen en una variada y sabrosa cocina tradicional.
Fruto
de una óptima y seleccionada materia prima, los
rubios o morados cochinos criados en un medio sano y
natural de bosques de encinas que les proporcionan la
necesaria ración de bellotas; aderezos justos;
curaciones lentas y cuidadosas bajo el preciso ambiente
y clima... Así nacen los ibéricos de la
Serranía de Ronda: chorizo, salchichón,
bondiola, caña de lomo, jamón, paleta,
morcón... Sabores exquisitos e incomparables
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