Ajoblanco: se prepara de la siguiente forma: se cuecen
las almendras durante 2 ó 3 minutos para poderlas pelar;
una vez peladas se baten los ajos, las almendras y el pan, previamente
mojado en leche y escurrido. Cuando estén bien batidos
se le añade el aceite, 1 litro de agua fría, sal
y vinagre. Se sirve muy frío, con las uvas peladas y
sin pulpas.
Borrachelos: se preparan de la siguiente forma: se
calienta el aceite y se le echa una cáscara de naranja.
Una vez frito, se pone a enfriar y cuando esté templado,
se echa la matalauva y el ajonjolí, los dos vasos de
vino y el zumo de las naranjas agrias. Cuando todo esté
bien mezclado, se agrega poco a poco la harina y se mueve,
sin dejar de espolvorear harina hasta conseguir una masa fina,
pero no dura. Se coge un poco de masa, se extiende en pedazos
de cinco centímetros de largo, dejándolos que
se oreen. Se va calentando el aceite y cuando no esté
muy caliente se echan los borrachuelos unidos por los extremos.
Una vez dorados, se dejan enfriar durante 24 horas. Al día
siguiente se calienta la miel, añadiendo medio litro
de agua para aclararla. Al hervir, se mezclan los borrachuelos,
luego se dejan escurrir y se pasa por el azúcar glasé
y a comer.
Fritura malagueña: se prepara de la siguiente
forma: se quitan visceras y ojos a los pescados, dejando las
cabezas, a excepción de los boquerones; a los salmonetes
se le quitan las escamas. El aceite debe estar entre 220-240
grados y se fríe el pescado, una vez sazonados y enharinados,
sacudiéndolos, sin aplastarlos. Cuando estén
dorados, se escurren y se ponen en una fuente con papel para
empapar el aceite.
Gazpacho: se prepara de la siguiente forma: se corta
el pan, los tomates y los pepinos en trozos y se agrega el
aceite y el agua. Se deja macerar una hora. Se pasa todo por
una batidora y se echa la sal. Se machaca el ajo en un mortero
y se añade al conjunto junto con el vinagre. Se sirve
frío, añadiendo los pimientos y el pan cortado
en cuadraditos, como guarnición.
Roscos de vino: repostería.
Sardinas en espeto: se preparan de la siguiente forma:
se lavan las sardinas, sin quitarles ni la cabeza ni las tripas.
Se preparan unas cañas bien afiladas por uno de los
extremos y se atraviesan las espinas por el centro (atravesar
la espina central de cada sardina). Anteriormente, se encendió
una hoguera de un metro de larga pero estrecha y cuando esté
sin llama, se salan las sardinas y se atraviesan, clavándolas
en el suelo, alrededor de la hoguera. Cuando estén
asadas se sirven en las mismas cañas.
Y también encontramos: emblanco, ensalada de
pulpo, gazpachelo, pescado a la sal y sopa campera.
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