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Partiendo de la tierra hay guisos tradicionales: berzas, arroz
con cardillos, pucheros, alcahuciles, verduras como zanahorias
o papas aliñás, tagarninas, espárragos,
etc.
De
la matanza del cerdo, sus morcillas, longanizas, chicharrones,
manteca colorá, lomo mechado y el guiso propio de la
matanza o guiso de cochino.
Si
navegamos con los productos de la pesca que tanta fama da
a Conil: urtas, lenguados, salmonetes, calamares, atún
de almadraba, etc., encontramos platos tan suculentos como
la urta al horno, el atún encebollado o mechado, el
cazón en adobo o en tomate, los calamares rellenos,
los chocos con papas, fritos o a la plancha. También
las salazones propias del atún, atún de ahijá
en aceite, mojama y la hueva curada.
En
la repostería no podemos olvidar los rosquetes y bizcochos
de la Semana Santa; los pestiños y las tortas de aceite
en Navidad, entre otros.
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