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ESMALTES
En
el ámbito de la tecnología o el arte, el esmalte,
(o esmalte vidriado, o esmalte porcelánico) es el resultado
de la fusión de cristal en polvo con un sustrato a
través de un proceso de calentamiento, normalmente
entre 750 y 850 ºC. El polvo se funde y crece endureciéndose
formando una cobertura suave y vidriada muy duradera en el
metal, el vidrio o la cerámica. A menudo se aplica
el esmalte en forma de pasta, y puede ser trasparente u opaco
cuando es calentado. El esmalte vidriado pueda aplicarse a
la mayoría de los metales.
El
esmalte vidriado tiene muchas propiedades excelentes. Es suave,
resistente a las agresiones mecánicas o químicas,
duradero, puede mantener colores brillantes durante mucho
tiempo y no es combustible. Entre sus desventajas destaca
su tendencia a romperse o hacerse añicos cuando el
sustrato es sometido a deformaciones o esfuerzos.
La
durabilidad del esmalte le ha proporcionado muchas aplicaciones
funcionales, incluyendo los carteles publicitarios de comienzos
del S. XX, las paredes interiores de hornos, cazuelas y otros
recipientes de cocina, paredes exteriores de alta calidad,
grifería y almacenamiento en silos.
Tipos
de esmalte
Se
conocen diversas formas y maneras de esmalte en la decoración
de joyas y muebles y en la formación de dibujos y figuras
con el mismo, las cuales se caracterizan por el distinto procedimiento
que en la operación se ha seguido, a saber:
1.
Esmalte alveolado o tabicado (cloisonné de los franceses),
llamado así porque se obtiene depositando la masa vitrificable
en alvéolos o compartimentos formados por láminas
de oro adheridas por un canto o borde al objeto metálico
que se trata de ornamentar, las cuales marcan el contorno
y líneas principales de las figuras.
2. Esmalte vaciado o campeado (champleveé) que es una
simplificación del precedente del que se diferencia
en que los alvéolos están excavados en el espesor
del metal y forman el campo.
3. Esmalte de bajo-relieve (de basse-taillé) que se
logra cincelando una plancha u objeto metálico en finos
relieves y cubriéndolos luego con esmalte de color
y en polvo para que al someterlo a la acción del fuego
quede la sustancia vítrea depositada en los surcos.
4. Esmalte traslúcido o transparente que puede ser
el anterior y también el que se deposita sobre fondos
de oro o de plata para darles brillo.
5. Esmalte pintado o de pintores que lleva figuras pintadas
sobre una placa lisa (o previamente esmaltada) y sometida
de nuevo a la fusión, apareciendo el conjunto como
un verdadero cuadro de pintura sobre fondo blanco.
6. Esmalte de aplicación, que sencillamente consiste
en un esmalte alveolado, hecho fuera de la pieza que con él
se adorna y aplicado a ella como si se tratara de engastarle
una piedra preciosa.
7. Esmalte cuadriculado, que viene a ser una incrustación
de oro practicada en surcos abiertos en una pieza artística
de cristal de roca o de vidrio blanco y que lleva encima una
capa de esmalte muy fusible. El nielo o niel es una forma
de esmalte negro.
Historia
El
esmalte en forma de barniz vidriado para embellecer y proteger
las obras de cerámica fue conocido desde tiempos remotos
en las civilizaciones asiria y egipcia. De ellas, debió
tomarlos la civilización prehelénica pues se
han descubierto en las ruinas del palacio de Minos en Cnossos
azulejos parecidos a los orientales. De los egipcios lo aprendieron
sin duda los fenicios según puede comprobarse en las
vasijas halladas en Camiros (Rodas) de factura fenicia y reminiscencia
egipcia. De los asirios fueron continuadores los persas y
de éstos lo recibieron los bizantinos, los árabes
y tal vez los chinos. No dejaron de practicar esta industria
los griegos y romanos aunque de ella hicieran escaso uso,
salvo sencillas decoraciones vidriosas en algunas vasijas.
En
cuanto al esmalte para la decoración de objetos metálicos
y de joyas se ignora si fue conocido por los pueblos antiguos
de Oriente pues las alhajas que se han descubierto con apariencia
de tener esmaltes alveolados parecen más bien decoradas
con piedras finas y con fragmentos de vidrio engastados en
los alvéolos de las piezas. Los griegos y romanos hicieron
algún uso del verdadero esmalte, como aparece en el
adorno de algunas de sus fíbulas y joyas y asimismo
los bárbaros de su época pues e han descubierto
en el Cáucaso y en Siberia no pocos bronces, sobre
todo, fíbulas, con esmaltes campeados.
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