SUS ULTIMOS
AÑOS
En Casablanca, cuando el pintor se encuentra en
cama con una infección bronquial, con cerca de 40 grados de fiebre,
su hija Amparo no tiene más remedio que comunicarle la muerte
de su hermano Alfonso Cruz Herrera, ocurrida en La Línea el 25
de septiembre de 1970. La noticia, por inesperada y dolorosa, causa
un hondo impacto en la minada salud del maestro, que sentía un
inmenso cariño y admiración por el desaparecido, a quien
llamaba siempre "mi querido hermano-hijo" por ser el más
pequeño de la familia, y además él era el encargado
de guardar todos los recortes de la prensa y fotografías sobre
la vida artística del pintor.
En
los primeros días de octubre de 1970, nos escribe una carta en
la que nos dice que el fallecimiento de su hermano "ha dejado en
mi corazón una herida negra y profunda, de desesperación,
que no puedo consolarme, tal ha sido el dolor, y lo inesperado de esa
gran desgracia'". Después de alabar sus cualidades, su talento
y su inmensa cultura, añadía: "Dime, amigo Riquelme,
sino es para llorarlo toda mi vida".
A través de una larga
correspondencia se puede ir viendo cómo las enfermedades y los
achaques, propios de su avanzada edad, irán haciendo mella en
su vitalidad. En abril de 1971 manifestaba: "Ya sigo muy cansado
con las piernas. Escribo muy poco, sólo a ti y a otros buenos
amigos''. Cruz Herrera está verdaderamente agotado; pero aún
así, sacando fuerzas de flaquezas, presenta 49 cuadros en la
Galería Venisse-Cadre de Casablanca, logrando en esta última
exposición un señalado éxito de venta y público.
"Se vendieron cuadros -decía en una carta- por valor de
dos millones quinientos mil francos".
En septiembre de 1971, estando
aún en la ciudad casablanqueña, sufre una bronconeumonía
con fiebres altas que sobrepasan los 41 grados. Posteriormente, se recupera
poco a poco, y marcha a la capital de España. El día 17
de diciembre, en su casa madrileña de la calle Fernández
de la Hoz, se recibe la noticia de que su esposa, tras una larga enfermedad,
acaba de fallecer en Málaga, Es un nuevo y duro golpe para su
ya debilitada salud.
En enero de 1972, el pintor
llega al Sur, y recibe la visita de familiares y amigos. En la ciudad
de San Roque tiene lugar nuestro último reencuentro. Allí,
a simple vista, apreciamos cómo su salud se resiente, Había
una profunda tristeza en sus ojos y en su voz, en otro tiempo alegre
siempre y de buen humor. Ahora era puro cansancio. Estaban cercanos
sus 82 años.
Ocho meses después,
es decir, el 10 de agosto de 1972 fallece en una clínica de Casablanca
por congestión pulmonar que le produjo fallos cardíacos.
Aún en plena canícula
veraniega, la noticia de su muerte causa impacto y dolor en los medios
artísticos españoles. Desaparece "tras dejar una
amplia y excelente obra pictórica", señaló
el profesor Manuel Gallego Morell en las páginas del diario ABC
'"¡Una gran pérdida!", exclamó don José
Camón Aznar, cuando el periodista Gabriel Baldrích le
dio la noticia, pidiéndole su opinión sobre el maestro,
desde la Línea.
En el Campo de Gibraltar,
donde era tan querido y admirado, su fallecimiento se deja sentir en
todas las esferas sociales. La comarca y toda la provincia de Cádiz
había perdido a uno de sus hijos más populares y predilectos,
sobre todo en su tierra natal y en San Roque. Tres meses después
-8 de noviembre- sus restos mortales reciben, definitivamente, sepultura
en el cementerio de La Línea. En junio de 1974, el Ayuntamiento
le concede a título póstumo, la Medalla de Oro de la ciudad