ESTANCIA
EN SEVILLA
El joven Cruz Herrera ayuda
a su padre en los trabajos de la imprenta, pero su vocación
es la pintura. Como en la Línea no hay profesores adecuados
para esta enseñanza, sus progenitores deciden que se marche
a Sevilla, Estamos en 1907, Estudia, primero, unos cursos de dibujo
con el pintor Juan Aciego en Cádiz. El profesor encauza
sus pasos iniciales y observa, con gran alegría y complacencia,
como su aventajado alumno avanza a pasos agigantados. "Desde
sus comienzos -señala Francisco Pompey nos dio la certeza
de una vocación perfectamente de acuerdo con su temperamento,
su sensibilidad y sus facultades de pintor"
Al año siguiente
se marcha a la capital hispalense para reanudar sus estudios,
pero ahora con el maestro Gonzalo Bilbao. La verdad es que cuando
Cruz Herrera llega al estudio del maestro, éste ya tenía
cimentada fama nacional, como autor, entre otras obras, de "Salida
de la fábrica de tabacos" (1905); "Noche de verano
en un barrio de Sevilla" (1906) y "La siega en Andalucía",
llevando al lienzo la dura tarea de unos hombres "encorvados,
sudorosos, ennegrecidos por el sol implacable, y medio ocultos
en el oro polvoriento y asfixiante de las mieses".
Además había
logrado la Medalla de Primera Clase por el conjunto de obras presentadas
en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901. El maestro
era, en aquella época, uno de los máximos representantes
de la pintura sevillana, que enlazaba, en el género, con
los nombres de Antonio María Esquivel, Valeriano Domínguez
Bécquer, José Jiménez Aramia, José
García Ramos, etc. Por su estudio pasan Santiago Martínez
Martín, de la misma edad que el pintor linense, y Alfonso
Grosso, tres años más joven que los dos anteriores.
Gonzalo Bilbao aprecia a Cruz Herrera por su simpatía personal
y por ser un alumno estudioso y atento, pero su estancia en la
capital de la Giralda no pasa de siete meses. A pesar del corto
período de tiempo, en la paleta del joven artista linense
quedaría "la influencia de la pintura localista sevillana".
Las connotaciones, aunque no estudiadas, son evidentes. El crítico
Manuel Olmedo afirma que "Gonzalo Bilbao es notario fiel
y comentarista agudo de una Andalucía alegre y chispeante,
de gráciles mocitas...'' Ahora bien, Cecilio Barberán
anota que Cruz Herrera " a los veinte años, comienza
a destacarse como un pintor genuinamente andaluz".
En multitud de cuadros,
quizás no los mejores del maestro linense, aparecen jóvenes,
ataviadas con mantillas, peinetas, abanicos y rojos claveles reventones.
La paleta cruzherreriana nunca renegó del Sur, y, naturalmente,
en gran parte de sus lienzos se encuentra la faz sonriente de
una Andalucía alegre y confiada.
Muchísimos años
después, el 25 de abril de 1939 es nombrado académico
correspondiente de la Academia de Bellas Artes Santa Isabel de
Hungría de Sevilla. Importante distinción por la
que el pintor se sentía orgulloso y unido a la ciudad de
la Giralda.
NACE
EL PINTOR >>