INTRODUCCIÓN
La primera Exposición Nacional se celebró en 1856.
Estos certámenes, además de convertirse en un acontecimiento
cultural, político y social -asistía la familia
real, ministros del gobierno, el mundo de las letras y las artes-
eran también, la inmensa mayoría de las veces, temas
controvertidos y polémicos, sobre todo a la hora en que
el jurado daba a conocer los títulos de las obras premiadas.
Ciertamente que estos certámenes competitivos, a pesar
de haber tenido sus defensores y sus detractores, "van a
ser el palenque en que se darán a conocer los artistas
para conseguir un 'curriculum' honorable", dice Lafuente
Ferrari. "Pero nadie duda de que el palenque donde unos y
otros competían, con el sabor noble de la lucha, el hervor
del estímulo y la perspectiva del premio, fue lo que fortaleció
las armas de los mejores", señala Bernardino de Pantorba.
Finalmente, él mismo opina que "el Estado -podemos
hacer las cuentas- gastó en ellas una cantidad. Por tan
bajo precio fomentó el Arte; adquirió obras admirables;
constituyó una permanente fuente de riqueza".
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