Su prolongada estancia en la capital
del Sena no iba a pasar sin pena ni gloria, por su vida artística.
Así en Febrero de 1936 concurre a la exposición titulada
"El arte español contemporáneo'', celebrada en el
Jeu de Paume de París, la organización del muestrario,
por parte española, corrió a cargo de la Sociedad de Artistas
Ibéricos, que presentaron al público francés cerca
de quinientas obras de pintura y escultura, dentro de las más
diversas y opuestas tendencias del momento. Allí estaban juntos,
de una parte, los nombres de Picasso, J. Miró, María Blanchard,
Salvador Dalí, José Mª. Sert, Juan Gris, Julio González,
Gargallo, etc., y por otro lado, López Mezquita, Rusiñol,
Solana, Genaro Lahuerta, Sorolla, Zuloaga, Zubiaurre, Clará,
Pérez Comendador, Capuz, etc.
Según el profesor Jaime
Brihuega "más que una exposición era casi un museo
ambulante del arte contemporáneo español que nada tenía
que ver con las anteriores exposiciones de la Sociedad de Artistas Ibéricos;
artistas como Hermoso, Cruz Herrera o Chicharro representaban lo más
antagónico a los Ibéricos".