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TRISTAN
YUSTE
''El pintor José Cruz Herrera
expone en el Salón Cano una colección de sus
magníficos lienzos. Y no digo una colección
más, pues aunque en ellos su arte maestro se expresa
en iguales términos que en sus últimas Exposiciones,
en esta postrera y actualísima trae una palpitación
de la España sensual del Mediodía, distanciándose
un poco (ya diremos por qué sólo un poco)
de la temática moruna, con la que el pasado año
obtuvo tan señalados y merecidísimos galardones.
Cruz Herrera es un pintor sensual, abierto al regodeo de
las cosas objetivas del mundo, expuesto a todas sus sensaciones
y muy impresionable por ellos. Su arte, pues, ha de atenerse
a su tipo psicológico, extrovertido a lo Young, como
hombre honradamente optimista, enamorado de las cosas bellas
y nobles, Igual que en otras Exposiciones, nos hizo comprender
gráficamente todo lo que tiene de andaluz el Marruecos
hispano-francés; en ésta pretende demostrarnos
que la Andalucía suya y mía, la oriental y
occidental (Cádiz y Granada, Córdoba y Málaga,
Huelva y Almería, Sevilla y Jaén) conservan
en sus pueblos, puros ejemplares de lo que se ha dado en
llamar raza moruna. Por eso decía que en este aspecto,
las Exposiciones anteriores y esta última divergían
en muy poco. Pues en ambas hay que considerar a un mismo
pintor, a una técnica unánime, a una psicología
estética mantenida por el genio del temperamento,
a un tema racial idéntico. La misma cara, el mismo
cuerpo, los mismos apellidos. Sólo distinto el hábito,
la religión.
¡Cuán diferentes son las cordobesas de Romero
de Torres, literarias, lánguidas, consumidas, a estas
otras muchachuelas de Andalucía la baja, las de los
Puertos, pletórica de sangre, de ímpetus mágicos,
avasalladores e instintivos, en los que una vida fuerte
y alegre se desborda por las mejillas, por los ojos, por
los ademanes! ¡Qué poco novelesco y qué
sensorial y naturalista es Cruz Herrera! Si Zubiaurre es
el pintor de la raza vasca, Cruz Herrera es el pintor de
ese pueblo que habita entre Sierra Nevada y el Atlas. No
obstante, todos sabemos que hay vascos que no tienen nada
de común con los tipos de Zubiaurre, y los andaluces
sabemos que hay otros personajes en nuestra tierra distintos
a los que pinta Cruz Herrera. Pero éstos se hace
típicos por obra y gracia de su temperamento y de
sus pinceles".
Diario "Pueblo", 21 febrero
1951
"De Cruz Herrera es ya famosa
su intensa preocupación africanista. Ingenitamente
para este pintor está sólo distante de su
corazón y de sus sentidos catorce kilómetros:
las ocho millas escasas con que el Estrecho de Gibraltar
separa su nativa, La Línea de la Concepción,
de la tierra de la morería. Mas el Estrecho aquí,
en vez de separar, une, y, como un vaso nutritivo y salino
alimenta de ilusiones, leyendas y biológicas añoranzas.
Sin embargo, Cruz Herrera, pintor cordial, extrovertido
y ciclotímico, no se contenta con observar la costa
africana con un catalejo desde las alturas de Tarifa para
captarla luego como una visión lejana e impenetrable.
Cruz Herrera desea ver y creer. Ha de comprender en el sentido
diltheyano antes de pintar.
Ha de compenetrarse con lo que pinta.
Ha de establecer una íntima relación de simpatía
con su modelo. Y de esta estrecha y vehemente comunión
sale su obra de arte, que, si bien puede sorprender en uno
u otro aspecto al extraño, siempre le dejará
convencido de su autenticidad, de su belleza, de su encanto.
Y Cruz Herrera logra este triple éxito porque sabe
plasmar en sus lienzos ("Músicos árabes",
"Esclavo moro", "Judíos") las
características raciales de todas las estirpes de
la morería con una combinada precisión de
artista magistral y de científico versado en la árida
disciplina de la antropología, que aquí deja
de ser árida gracias al pintoresquismo alegre con
que el pintor sabe ambientar el maravilloso vigor fisiognómico,
racial y constitucionalista de sus biotipos africanos. A
este pintor se le puede conceder el mismo sobrenombre que
a Escipión y llamarle Cruz Herrera, el Africano".
Diario "Pueblo", 11 febrero
1950
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