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L.S.
DE GOVANTES
José Cruz Herrera siente esa
emoción y es autenticidad. Español por los
cuatro costados, es un enamorado de Marruecos y un incansable
viajero. Pinta esas mujeres extraordinarias con alma en
los ojos y promesas en los labios... En sus cuadros hay
belleza y vida. hay color, hay temperamento, técnica,
personalidad.
Hay arte. Los tipos humanos de la pintura de Cruz Herrera
tienen algo especial. Sus paisajes y bodegones poseen también
esa nota jugosa y caliente del gran pintor andaluz. En su
pueblo natal van a hacerle un museo, que llevará
su nombre, y para el cual donará una serie de cuadros.
Se lo merece.
Humanamente es un hombre de gran calidad. Tiene, pues, color
y sabor, y ha llegado a esa cúspide difícil
en la que se juntan, como en una bandera, la profesión
y el hombre. En este caso, el arte y la persona. Todo unido,
ondeando entre cielos y soles, un nombre: Cruz Herrera.
(Marzo, 1967)
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