| CECILIO
BARBERAN
"Cruz Herrera, el laureado pintor,
inauguró ayer en la Sala Cano una Exposición
con sus nuevas obras. Y otra vez la atención artística
madrileña se ha visto solicitada por la riqueza polícroma
de unos lienzos, en donde unas veces son los ojos negros
y profundos de las mocitas moras y andaluzas; otras, de
los zagales del campo los que nos sorprenden con su intenso
mirar; o bien esas escenas de fiestas populares captadas
con la más ágil y brillante pincelada, Cruz
Herrera se ha considerado el pintor por antonomasia de Marruecos-
Y cierto que fue África, en su estudio de Casablanca,
en donde con la limpidez de aquel sol bruñó
durante muchos años los colores de su paleta para
que éstos tuvieran el vigor y la riqueza que los
caracterizan. Pero hoy diríamos que aquel localismo
se ha ampliado al recoger en su obra la diversidad de asuntos
antes enumerados.
Estos son todos los que concurren en el pueblo español;
figuras de sus gentes y rostros de sus almas; alegrías
y nostalgias, risas y llantos a la vez. Y, sobre todo, en
los cuadros de Cruz Herrera campea el hábito de lo
religioso y profundamente popular, siempre hondo y perfumado
como una raíz y una rosa del alma de España.
Por esto que la pintura que hoy expone José Cruz
Herrera sólo admita una comparación: a la
de una "suite" igual a la "Scherazada",
de Rimsky-Korsakov. En estos lienzos están plasmadas
las esencias y el color de varios pueblos. Y esta vez, en
vez de ser la mágica fantasía del músico
el que las recoge, es el mágico pincel de Cruz Herrera
el que las lleva al lienzo''.
Diario "Información",
febrero 1951
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