| ALONSO
DE PALENCIA
En la pintura de Cruz Herrera, personas
y paisajes, comprimidos por los colores, se presentan resueltos
a aprovechar nuestra mirada para revelarnos su íntima
existencia. Nótase en estos lienzos como un impulso
de dentro a fuera, que hace rezumar por todas partes el
espíritu latente. Sus personajes suelen ser verdaderos
tipos raciales. En Árabe" (estudio), todo el
cuerpo-ojos, piel, silueta- son la típica representación
de una raza.
En casi todos los 125 cuadros de Cruz
Herrera, el tema musulmán es el centro de gravedad
en el que convergen todos los valores estéticos,
pues aspira a definir plásticamente los destinos
milenarios de la raza árabe. "Fiesta mora".
"Mujeres de Tiznit" y "El cous-cous'",
tratan de encerrar concentradas toda la vida musulmana que
se aferra a sus costumbres y sus usos con sin par tenacidad.
A pesar de que el musulmán acepta hoy rápidamente
los inventos mecánicos de la moderna civilización;
pero ¡con cuánto amor ama sus costumbres!
la sensibilidad de Cruz Herrera se ajusta al fino temple
de Marruecos. Su obra constituye una versión pictórica
del innato refinamiento estético musulmán.
Verdaderamente nunca se admirará bastante la belleza
natural de aquel país. La instintiva inclinación
artística de los musulmanes se palpa en todo, en
la vida de los zocos, en las costumbres de las últimas
capas sociales, resulta realmente un don milagroso. No es,
pues, extraño encontrar que artistas como Cruz Herrera
saquen de todo ello tan rico provecho.
La pintura de Cruz Herrera presenta
una fusión muy de adoración por la forma y
la expresión, sin menoscabo del contenido emocional.
Espléndida la exterioridad de su arte, íntima
la tristeza, ático de estilo y lírico de sentimiento,
sus paisajes son escrupulosa imagen de la realidad y sugestivo
motivo poético. La luz, principalmente, esa fría
luz casi científica de los pintores clásicos
tan racionalista; el sentimiento vital de la luz como fuerza
o calor de otros pintores meridionales, se transforma en
este pintor en un motivo de profundidad. Al igual que los
impresionistas más sensitivos, lo mejor que posee
es la clara diafanidad con que traduce el natural, mas siempre
como una imagen vista en todas sus cualidades, porque sus
cuadros nos transmiten vivamente el gozo de la luz y el
color del ambiente marroquí, pero nos revelan también
el sentimiento fatalista de una raza.
Revista "Fotos". Enero de
1.94
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