| El genio de Miguel Ángel,
inspirándose siempre en la obra de Dios, crea una anatomía
llena de grandiosidad para ennoblecer la figura del hombre, y pinta
esa obra eterna para el arte, que es el juicio final, que nos asombra
en la decoración de la Capilla Sixtina. Velázquez
pinta su Cristo, que es todo majestad, serenidad, pero sigue siendo
el hombre visto e interpretado con la aportación más
sublime para el arte, y "La Venus del espejo", la belleza
máxima que se ha producido en un desnudo de mujer, tal como
Dios, afortunadamente, nos la creó.
Estos, y todos los pintores y escultores de todos
los siglos, de todos los tiempos, procuraron de elevar la obra
divina, que fue la misión del arte en todas las épocas
del universo.
Y ahora se pretende hundir, hacer desaparecer
esta noble misión de arte, para dar paso a esa pesadilla,
fea y horrorosa que huye de todo lo humano para presentarnos la
visión de la más absurda locura, y pretenden !que
esto va más allá de Velázquez! ¿A
dónde va?
De este modo, llego al final de esta charla que,
como antes he dicho, no tiene más mérito que el
de mi sinceridad, el de mí entusiasmo por la Pintura inmortal
de España, que siempre he defendido, pintando en África
durante treinta y tres años las bellezas que atesora su
paisaje maravilloso y los asuntos interesantísimos de los
árabes.
Yo os agradezco vuestra atención, como
la mejor recompensa que puedo recibir a mi esfuerzo, que puedo
jurarlo, me ha dado mucha preocupación mientras escribía,
sabiendo que tenía que hablar a un público selecto
y preparado en estos menesteres artísticos.
Muchas gracias a todos, y muy especialmente a
este gran hombre que es el General Díaz de Villegas, alma
de esta obra española en África.
He terminado.
33
AÑOS DE PINTURA EN MARRUECOS >>
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