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El oficio es absolutamente necesario en el arte de pintar, como
en la música; no se puede escribir olvidando la ortografía
y la gramática y hasta la letra. Cuando se pinta una cabeza,
es mejor que la realice el artista, que no que la tenga que adivinar
la crítica inteligente o el público.
Si hay que poner un letrero
debajo del cuadro explicando lo que han querido pintar, más
vale que hagan literatura.
Pero ahora se han invadido
las zonas de todas las artes. La música es un cuadro y
el cuadro es música celestial. La poesía ya no es
verso y la prosa es poesía; la escultura, fabricada con
hierros, alambres y trapos, el mármol para ponerlo delante
de una luz para que no se vea y a esto le llaman luz indirecta.
Una mesa que parece una silla y una silla que parece una mesa
no se sabe dónde sentarse. Esto es el espectáculo
del arte actual en el mundo.
Los hombres se dejan el
pelo largo, las mujeres se lo cortan, y de espalda no se sabe
de quién se tiene uno que enamorar.
A los toreros les ofrecen
ramitos de flores en vez de cigarros puros como garrochas.
Las niñas modernas
fuman, los hombres tosen y le hablan de "foot-ball"
en vez de amor y cuando se destaca algunos de estos existencialistas,
las chicas les llaman machotes. Yo creo que antes, todos los hombres
eran machotes de nacimiento, y todo esto, lo trae el gamberrismo,
el feismo en el arte, el desprecio por todo lo bello y todo lo
noble, en un afán de querer cambiar las cosas, no para
modernizarlas, sino para variarlas de como siempre fueron.
Una cara de perfil con los
dos ojos de frente, la nariz como un cañón de escopeta
y la boca como un boquete; a un engendro así le colocan
el título de "Mujer en primavera", y estas cosas
que hacen reír a las personas mayores y asustan a los niños,
le llaman la continuación de Velázquez.
¿Qué tendrá
que ver el pintor más grande del universo con estas modas
de algunas pinturas de ahora?
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AÑOS DE PINTURA EN MARRUECOS >>
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